La iniciativa apunta a que los adultos mayores puedan continuar junto a sus perros y gatos al ingresar a una residencia y destaca los beneficios emocionales y sociales de mantener ese vínculo.
Una propuesta presentada en el Congreso Argentino de Gerontología y Geriatría busca extender a todo el país la posibilidad de que los adultos mayores que ingresan a geriátricos puedan vivir junto a sus mascotas. La iniciativa es impulsada por el Sindicato de Trabajadores Caninos y toma como referencia experiencias implementadas en la Ciudad de Buenos Aires y Tucumán.
Según sus impulsores, mantener el contacto con perros y gatos puede reducir el estrés, favorecer la socialización y mejorar la calidad de vida de los residentes. También sostienen que la presencia de animales contribuye a disminuir las tensiones entre quienes trabajan en los establecimientos.
El proyecto plantea que la medida sea acompañada por políticas públicas para evitar que genere costos adicionales a las instituciones. Entre las propuestas figura la contratación de paseadores y adiestradores profesionales que permitan garantizar el cuidado de los animales y una convivencia adecuada dentro de las residencias.







