Los especialistas señalan que el crecimiento de los diagnósticos de Trastorno del Espectro Autista (TEA) está relacionado principalmente con criterios de detección más amplios, una mayor conciencia y un mejor acceso a las evaluaciones. La genética es considerada el principal factor asociado, aunque también existen otros elementos que pueden influir.
El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es una condición del neurodesarrollo que comienza durante la infancia y puede afectar la comunicación, la interacción social y la conducta. De acuerdo con datos del CDC correspondientes a 2022, en Estados Unidos se estima que uno de cada 31 niños cuenta con un diagnóstico clínico de TEA. Sin embargo, los especialistas advierten que el aumento de diagnósticos no necesariamente significa que haya aumentado en la misma proporción la cantidad de personas con autismo.
La médica genetista y pediatra Sabrina López, del Hospital de Clínicas de la UBA, explicó que gran parte del incremento se relaciona con modificaciones en las prácticas de diagnóstico y registro, además de una mayor disponibilidad de evaluaciones y conocimiento sobre el espectro. En cuanto a las causas, señaló que el componente genético tiene un peso central y que pueden intervenir tanto alteraciones en un único gen como la combinación de múltiples variantes genéticas. También se investigan factores ambientales asociados, entre ellos determinadas condiciones durante el embarazo, la prematuridad extrema y el bajo peso al nacer.
En los últimos años también avanzaron los estudios genéticos y la búsqueda de herramientas que permitan comprender mejor las distintas formas de TEA. Actualmente, las pruebas genéticas pueden identificar una causa en una proporción mayor de pacientes y son recomendadas para las personas con diagnóstico de autismo. Al mismo tiempo, se investigan posibles biomarcadores mediante neuroimágenes, electroencefalogramas y análisis de sangre, aunque estas herramientas todavía no están validadas para utilizarse como métodos diagnósticos clínicos. Los especialistas remarcan además la importancia de la intervención temprana y de recurrir a información médica confiable, ya que el diagnóstico no determina por sí solo el desarrollo futuro de cada niño.







