La estimulación magnética transcraneal repetitiva (TMS) comenzó a ser considerada como una herramienta complementaria para tratar la dependencia a la nicotina. Aunque un dispositivo específico fue autorizado en Estados Unidos para ayudar a adultos a abandonar el cigarrillo, especialistas advierten que la evidencia todavía es heterogénea y que la técnica no reemplaza los tratamientos convencionales.
El tabaquismo es una enfermedad crónica asociada a la dependencia de la nicotina y a la exposición constante a miles de sustancias tóxicas y cancerígenas. Para algunas personas, abandonar el cigarrillo resulta especialmente difícil debido a los mecanismos cerebrales relacionados con la recompensa, el aprendizaje de hábitos, la abstinencia y el control de los impulsos. En este contexto, la estimulación magnética transcraneal repetitiva (TMS) aparece como una alternativa que busca intervenir sobre las redes cerebrales vinculadas con la adicción.
El procedimiento utiliza una bobina colocada sobre el cuero cabelludo para generar campos magnéticos que inducen pequeñas corrientes eléctricas en el tejido cerebral y modifican la actividad de determinadas redes neuronales. No requiere cirugía ni anestesia y el paciente permanece despierto durante las sesiones. En Estados Unidos, la FDA autorizó hace seis años un dispositivo específico, el BrainsWay Deep TMS System con bobina H4/HADD, como ayuda para el abandono del tabaquismo a corto plazo en adultos. El protocolo estudiado contempla 18 sesiones y un ensayo clínico con 262 fumadores crónicos registró mayores tasas de abstinencia con estimulación activa que con estimulación simulada, aunque investigaciones posteriores no siempre reprodujeron los mismos resultados.
Los especialistas remarcan que la TMS no debe presentarse como una cura ni como un reemplazo de las estrategias que ya demostraron eficacia para tratar la dependencia al tabaco. El acompañamiento conductual, la terapia de reemplazo de nicotina y medicamentos como vareniclina o bupropión continúan siendo herramientas importantes, según cada caso. La indicación de estimulación magnética debe evaluarse de manera individual, teniendo en cuenta el dispositivo, el protocolo, los antecedentes del paciente y los tratamientos realizados previamente. Por ahora, la técnica representa una alternativa prometedora para determinados pacientes, pero su eficacia continúa siendo estudiada y depende del contexto clínico en el que se aplique.







