El regreso de El Niño vuelve a poner a Argentina ante un escenario de posibles fenómenos climáticos extremos, con riesgos que podrían afectar distintas regiones del país. Las lluvias intensas, inundaciones, sequías y otros eventos asociados al fenómeno podrían generar impactos en la población, la producción agropecuaria y la infraestructura.
El posible regreso de un episodio intenso de El Niño genera preocupación entre especialistas y autoridades provinciales por el riesgo de lluvias extraordinarias, crecidas de ríos e inundaciones. Distintas fuentes advierten que algunas regiones podrían tener dificultades para responder ante un escenario extremo y remarcan la importancia de avanzar con medidas preventivas antes de que se intensifiquen los efectos del fenómeno.
El Niño forma parte del fenómeno climático ENOS y se produce cuando aumentan de manera sostenida las temperaturas superficiales del océano Pacífico ecuatorial, acompañadas por cambios en los vientos y en la circulación atmosférica. Estas alteraciones pueden modificar los patrones de precipitaciones y temperaturas en distintas partes del mundo, favoreciendo condiciones para tormentas, inundaciones o sequías. Sin embargo, los pronósticos no permiten determinar con exactitud cuánto lloverá en una zona específica, sino establecer mayores o menores probabilidades de determinados eventos.
Argentina ya sufrió las consecuencias de episodios fuertes de El Niño, entre ellos los registrados en 1982-83, 1997-98 y 2015-16. Aquellos períodos estuvieron marcados por crecidas de ríos, inundaciones, evacuaciones y daños en infraestructura y áreas productivas. Según especialistas, el escenario actual presenta un factor adicional de preocupación: el calentamiento global genera una atmósfera con mayor disponibilidad de vapor de agua, lo que puede favorecer precipitaciones más intensas cuando se desencadenan las condiciones adecuadas. Además, el crecimiento urbano y la ocupación de zonas inundables aumentaron la cantidad de población e infraestructura expuesta.
Entre las regiones que aparecen con mayor nivel de riesgo se encuentran el Litoral y la Cuenca del Plata, especialmente Corrientes, Misiones, Entre Ríos, Santa Fe y Chaco, donde existe preocupación por posibles lluvias superiores a las habituales y crecidas de los ríos Paraná y Uruguay. También La Pampa y el sudoeste bonaerense podrían registrar precipitaciones por encima de los valores normales. Mientras organismos internacionales siguen de cerca la evolución del fenómeno y advierten sobre la posibilidad de que alcance una intensidad muy fuerte, especialistas y autoridades remarcan que la prevención y la capacidad de respuesta serán determinantes para reducir el impacto sobre ciudades, infraestructura y población.







