Se estima que más de 40.000 mujeres en edad reproductiva enfrentan cada año el riesgo de perder o ver afectada su fertilidad como consecuencia de tratamientos oncológicos. Terapias como la quimioterapia y la radioterapia pueden generar distintos grados de daño en la función reproductiva, por lo que la preservación de la fertilidad se convirtió en un aspecto cada vez más importante dentro del abordaje integral del cáncer.
La posibilidad de perder la fertilidad como consecuencia de un tratamiento contra el cáncer se convirtió en una preocupación cada vez más relevante. El aumento de las tasas de supervivencia hizo que la medicina comenzara a prestar mayor atención a la calidad de vida después de superar la enfermedad. En este contexto, la oncofertilidad, una disciplina que combina la oncología y la medicina reproductiva, cobró protagonismo como una alternativa para preservar la capacidad reproductiva antes de iniciar terapias que puedan afectarla.
Los tratamientos oncológicos pueden comprometer de manera temporal o permanente la función reproductiva, dependiendo de factores como la edad, el tipo de cáncer, las dosis y los medicamentos utilizados. Por eso, los especialistas destacan la importancia de realizar una consulta temprana y evaluar cada caso de manera interdisciplinaria. Entre las opciones disponibles se encuentran la vitrificación de óvulos y embriones, la criopreservación de semen y determinados procedimientos quirúrgicos o técnicas de protección de los órganos reproductivos.
El tiempo es uno de los factores fundamentales, ya que muchas estrategias deben implementarse antes de comenzar la quimioterapia o la radioterapia. En el caso de las mujeres, algunos procedimientos pueden requerir varias semanas y coordinación con el ciclo menstrual, mientras que en los hombres la conservación de semen constituye una de las herramientas más utilizadas. Los especialistas remarcan que preservar la fertilidad no debería retrasar ni interferir con el tratamiento oncológico, sino planificarse en conjunto con el equipo médico.
Además del aspecto biológico, la posibilidad de conservar la fertilidad tiene un importante impacto emocional para quienes atraviesan un cáncer. Mantener abierta la posibilidad de formar una familia en el futuro puede contribuir al bienestar y acompañar el proceso de recuperación. Los avances en medicina reproductiva también ampliaron las alternativas disponibles después del tratamiento, por lo que los expertos consideran que el asesoramiento sobre fertilidad debe formar parte del abordaje integral de todo paciente que pueda enfrentar un riesgo reproductivo.







