Las enfermedades provocadas por garrapatas, sarna bovina y larvas de moscas representan un desafío cada vez mayor para la actividad ganadera, ya que generan importantes pérdidas sanitarias y económicas en los sistemas de producción. Estos parásitos afectan la salud de los animales, reducen su rendimiento y obligan a los productores a implementar medidas de control para evitar mayores impactos.
Las enfermedades parasitarias externas continúan siendo uno de los principales desafíos para la ganadería, debido a que afectan la salud de los animales, reducen la producción de carne y leche, deterioran la calidad de los cueros y generan importantes pérdidas económicas para los productores. Entre las principales amenazas se encuentran las garrapatas, la sarna bovina y las miasis provocadas por larvas de moscas, a las que se suma un problema cada vez más preocupante: la resistencia de los parásitos a los tratamientos habituales.
Las garrapatas representan uno de los parásitos con mayor impacto económico en la producción ganadera mundial. Según datos de la FAO, gran parte del ganado bovino se encuentra en zonas afectadas por estos organismos, que además de provocar daños directos transmiten enfermedades como la babesiosis y la anaplasmosis. En tanto, la sarna bovina, causada por ácaros, genera picazón intensa, lesiones en la piel y disminución del rendimiento productivo, especialmente en sistemas donde existe mayor contacto entre animales.
Otro de los problemas sanitarios está vinculado a las miasis producidas por larvas de moscas, como la mosca del tórsalo y la mosca barrenadora. Estas infestaciones provocan heridas dolorosas, aumentan el riesgo de infecciones secundarias y pueden comprometer la vida de los animales si no reciben atención a tiempo. A esto se agrega la creciente preocupación por la aparición de parásitos resistentes a diferentes familias de antiparasitarios, lo que dificulta el control y reduce la efectividad de las herramientas utilizadas durante años.
Especialistas señalan que para enfrentar este escenario es necesario implementar estrategias integrales que incluyan diagnósticos adecuados, un uso responsable de los productos veterinarios y mejores prácticas de manejo sanitario. Además, advierten que factores como el cambio climático y la expansión de zonas favorables para estos parásitos podrían aumentar el desafío en los próximos años. Por eso, la innovación y el desarrollo de nuevas tecnologías resultan claves para proteger la salud animal, sostener la productividad y garantizar la continuidad económica de los sistemas ganaderos.







