El hallazgo se centra en un receptor proteico que actúa como una vía de acceso al sistema nervioso, lo que podría facilitar el desarrollo de nuevos tratamientos para la enfermedad.
La enfermedad de Alzheimer, principal causa de demencia en el mundo, se caracteriza por la acumulación de placas de beta-amiloide y ovillos neurofibrilares en el cerebro, un proceso que provoca la muerte progresiva de las neuronas y el deterioro de las funciones cognitivas. En la más reciente edición de la Alzheimer’s Association International Conference (AAIC), realizada en Londres, uno de los avances más destacados se centró en explicar por qué muchos tratamientos experimentales no logran ser efectivos y en presentar una posible solución a ese problema.
El investigador Ryan Watts, especialista en neurociencias y director ejecutivo de Denali Therapeutics, expuso una plataforma tecnológica diseñada para superar uno de los mayores desafíos de la neurología: conseguir que los medicamentos atraviesen la barrera hematoencefálica y lleguen al cerebro. Según explicó el neurólogo Alejandro Andersson, presente en la conferencia, no basta con desarrollar moléculas prometedoras, sino que es indispensable que alcancen el tejido cerebral en la dosis adecuada y de forma segura para que puedan ejercer su efecto terapéutico.
La estrategia desarrollada por Denali utiliza el receptor de transferrina, una proteína que actúa como una vía de acceso entre la sangre y el sistema nervioso. Este mecanismo ya mostró resultados alentadores en pacientes con síndrome de Hunter y ahora está siendo evaluado en tratamientos contra el Alzheimer. Las investigaciones incluyen un anticuerpo dirigido a la proteína beta-amiloide y un oligonucleótido destinado a disminuir la producción de proteína tau, dos de los principales factores asociados al desarrollo y la progresión de la enfermedad.
Si bien el avance genera expectativas entre la comunidad científica, los especialistas advierten que aún resta comprobar su eficacia clínica para frenar de manera significativa el deterioro cognitivo. Tanto Andersson como Watts coincidieron en que los tratamientos disponibles, como lecanemab y donanemab, han demostrado apenas una desaceleración moderada de la enfermedad en pacientes con diagnóstico temprano, sin representar una cura. En ese contexto, la nueva plataforma constituye una herramienta prometedora que podría facilitar el desarrollo de terapias más eficaces en el futuro.







