En Argentina, el diagnóstico tardío de VIH alcanzó el nivel más alto de los últimos años, afectando actualmente a una de cada dos personas que reciben un resultado positivo. Esta tendencia genera preocupación en el sistema de salud, ya que la detección tardía dificulta el inicio oportuno del tratamiento y puede impactar negativamente en la calidad de vida de los pacientes.
En Argentina, el test de VIH es confidencial, gratuito y de acceso rápido, pero aun así 1 de cada 2 personas recibe el diagnóstico en forma tardía, generalmente cuando ya presenta internaciones o un sistema inmunológico muy debilitado. Esta tendencia, lejos de mejorar, ha mostrado un crecimiento sostenido en los últimos años.
De acuerdo con datos oficiales, los diagnósticos tardíos representaban el 43,8% entre 2021 y 2022. Luego aumentaron al 45% en el período 2022-2023, para alcanzar el 48,1% entre 2023 y 2024, y finalmente llegar a un pico cercano al 49% según el último Boletín de Respuesta al VIH y las ITS del Ministerio de Salud.
Especialistas advierten que la detección tardía impide iniciar tratamientos oportunos que permiten mejorar la calidad y expectativa de vida de las personas con VIH, además de reducir la transmisión del virus. En este sentido, remarcan que el test temprano es una herramienta clave de salud pública, ya que una persona bajo tratamiento puede llevar una vida normal e incluso no transmitir el virus por vía sexual.
En paralelo, las autoridades sanitarias estiman que en el país viven alrededor de 140 mil personas con VIH, mientras que los nuevos diagnósticos siguen en aumento, en un contexto donde también crecen otras infecciones de transmisión sexual. El test, que puede realizarse sin orden médica y en pocos minutos, sigue siendo una de las principales herramientas para revertir la tendencia del diagnóstico tardío.







