Los especialistas señalaron que el brote registrado en el crucero debería llevar a la Organización Mundial de la Salud a revisar y actualizar su respuesta habitual frente al posible riesgo de transmisión aérea del hantavirus.
Un grupo internacional de científicos cuestionó la respuesta de la Organización Mundial de la Salud frente a un brote de hantavirus registrado en un crucero y advirtió que el riesgo de transmisión aérea podría estar siendo subestimado. Los especialistas sostienen que el contagio no necesariamente requiere un contacto físico estrecho entre personas y plantean que la infección también podría producirse a través de aerosoles presentes en el aire. El análisis fue publicado en la revista The BMJ y contó con la participación de expertos de universidades de Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda.
En el informe, los investigadores señalaron que el caso del crucero debería impulsar a la OMS a revisar sus protocolos habituales frente al hantavirus. Recordaron que el virus Andes tiene antecedentes comprobados de transmisión entre personas y posee una elevada tasa de letalidad, por lo que consideran que las medidas preventivas deberían aplicarse desde el inicio y no esperar pruebas concluyentes sobre la transmisión aérea. Entre las recomendaciones mencionaron el uso de barbijos, la mejora de la ventilación, evitar la recirculación de aire sin filtrar y la utilización de filtros HEPA en espacios cerrados de cuarentena y transporte.
Los científicos también cuestionaron que la OMS haya emitido documentos con criterios diferentes sobre el mismo brote. Mientras un informe oficial enfocó las precauciones en la transmisión por gotas y contacto cercano, otras guías vinculadas al manejo de contactos y al desembarque del crucero incluyeron medidas más estrictas, como cuarentenas, uso universal de barbijos y ventilación reforzada. Para los expertos, estas diferencias muestran que la posibilidad de transmisión aérea debería haber sido considerada desde el comienzo como una hipótesis prioritaria.
Además, los investigadores recordaron el brote de hantavirus ocurrido en Epuyén en 2018, donde se registraron contagios durante una fiesta de cumpleaños a personas que se encontraban a varios metros del caso índice e incluso sin contacto físico directo. Según señalaron, varios episodios fueron compatibles con exposición por inhalación de partículas en el aire. Por eso remarcaron que hablar solamente de “contacto estrecho” puede resultar insuficiente, ya que ese concepto describe una situación, pero no explica necesariamente el mecanismo real de transmisión del virus.







