Carlos Schaefer, fiscal general interviniente en la causa, brindó un amplio panorama sobre la compleja trama investigativa que se desarrolla en torno a la desaparición del niño y el avance de las distintas líneas de investigación.
La investigación por la desaparición de Loan Danilo Peña continúa marcada por interrogantes sobre los motivos que habrían llevado a los acusados a sustraer y ocultar al menor, según la hipótesis de la fiscalía. En ese contexto, el fiscal general del caso, Carlos Schaefer, explicó que hasta el momento no se logró establecer con certeza qué ocurrió ni cuáles fueron las razones detrás del hecho, una cuestión que busca esclarecerse durante el proceso judicial en curso.
El funcionario sostuvo que la investigación permitió reunir elementos que indican que el niño fue retirado del naranjal donde se encontraba el día de su desaparición, destacando que existen personas detenidas, algo que no ocurre en otros casos similares del país. También recordó que durante la primera etapa de la causa, cuando se sostenía la hipótesis de una desaparición accidental, la investigación estuvo a cargo del entonces comisario de Nueve de Julio, Walter Maciel, actualmente procesado, a quien se le atribuyen irregularidades que habrían perjudicado la recolección inicial de pruebas. A esto se sumó la intervención de personas que habrían intentado entorpecer el avance del expediente mediante acciones que desviaron la pesquisa.
Según el fiscal, las características del lugar donde ocurrió la desaparición —una zona rural sin cámaras de seguridad y con escasa circulación de personas— habrían favorecido el ocultamiento del hecho. La fiscalía considera acreditado que el menor fue sustraído en ese sitio y que posteriormente se intentó instalar la versión de un extravío mediante la aparición de un botín. Además, se detectaron llamados telefónicos realizados el mismo día que generaron confusión al difundir falsamente que el niño había sido encontrado, lo que para los investigadores evidenciaría maniobras destinadas a desviar la búsqueda.
El análisis de comunicaciones y conductas posteriores también permitió identificar movimientos considerados relevantes para la causa, como contactos telefónicos prolongados entre algunos imputados y la reacción de otros acusados que abandonaron el lugar pese a conocer la desaparición. En paralelo, las pericias realizadas sobre vehículos vinculados a los detenidos arrojaron resultados positivos en estudios odoríferos y la presencia de una mancha de sangre perteneciente a un hombre, aunque no pudo confirmarse que corresponda al menor. La fiscalía descartó explicaciones alternativas aportadas por las defensas tras verificar que el vehículo no había sido sometido a reparaciones recientes, reforzando así las sospechas sobre los implicados.







