En el marco del Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, especialistas alertaron sobre la cantidad de comida que se descarta en Argentina y remarcaron la necesidad de mejorar las prácticas en toda la cadena alimentaria, desde la producción hasta el consumo en los hogares.
Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), hasta un tercio de los alimentos producidos en el país se pierde o desperdicia en las distintas etapas. A nivel doméstico, se estima que cada persona descarta en promedio 38 kilos de comida apta para el consumo por año, con frutas, verduras, lácteos y productos de panadería entre los alimentos que más terminan en la basura.
Los especialistas diferencian entre pérdida y desperdicio de alimentos. La primera puede producirse por problemas técnicos, logísticos, de infraestructura o factores climáticos antes de que los productos lleguen al consumidor, mientras que el desperdicio suele estar relacionado con compras excesivas, una mala planificación, problemas de conservación o criterios estéticos.
Para reducir el descarte, desde el Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires recomiendan revisar qué alimentos hay en el hogar antes de comprar, organizar los productos según su fecha de ingreso, conservarlos correctamente y aprovechar las sobras en nuevas preparaciones. También aconsejan rotular los alimentos congelados, descongelarlos dentro de la heladera y refrigerar las sobras dentro de las dos horas posteriores a su preparación.







