La enfermedad provoca cicatrices en los pulmones y sus primeros síntomas pueden confundirse con otras afecciones o atribuirse al envejecimiento. Según la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR), a partir de datos internacionales se estima que en Argentina habría entre 6.000 y 12.000 casos, aunque no existen registros epidemiológicos locales completos.
La falta de aire al realizar esfuerzos y una tos seca persistente pueden ser señales de fibrosis pulmonar, una enfermedad que provoca la acumulación de tejido cicatricial y reduce la capacidad de los pulmones para captar oxígeno.
Uno de los principales desafíos es llegar al diagnóstico, ya que los primeros síntomas pueden ser inespecíficos o incluso no aparecer. La falta de aire puede atribuirse a la edad, el sedentarismo, el tabaquismo o enfermedades respiratorias y cardiovasculares más frecuentes. La fibrosis también puede estar relacionada con enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoidea y la esclerosis sistémica.
Especialistas remarcaron la importancia de consultar ante una falta de aire que aparece con esfuerzos que antes eran tolerados o frente a una tos seca que no desaparece. En pacientes con enfermedades autoinmunes, además, puede existir compromiso pulmonar incluso antes de que aparezcan síntomas respiratorios, por lo que determinados grupos requieren controles específicos para detectar la enfermedad de manera temprana.
El abordaje requiere la participación de distintos especialistas y, en muchos casos, rehabilitación respiratoria. Las organizaciones de pacientes también advierten sobre las dificultades para acceder a estudios y atención especializada fuera de los grandes centros urbanos. Los tratamientos antifibróticos disponibles pueden ralentizar la pérdida de función pulmonar, aunque no revierten el daño ya producido, mientras continúan las investigaciones para desarrollar nuevas alternativas.







