La enfermedad puede ser especialmente grave en bebés y niños pequeños, por lo que los especialistas destacan la importancia de la vacunación y de reconocer rápidamente sus principales síntomas.
La meningitis consiste en la inflamación de las membranas que protegen el cerebro y la médula espinal y, en la mayoría de los casos, tiene un origen infeccioso. Las formas virales suelen presentar una evolución favorable y resolverse sin complicaciones, aunque algunos virus pueden generar cuadros severos. En cambio, las meningitis bacterianas provocadas principalmente por meningococo, neumococo y Haemophilus influenzae constituyen emergencias médicas debido a su elevada gravedad y al riesgo de muerte o secuelas. También debe considerarse la meningitis provocada por tuberculosis.
Los menores de 5 años, especialmente los menores de 2, presentan una mayor frecuencia de casos y el riesgo es aún más elevado durante el primer año de vida. Esto se relaciona, entre otros factores, con la pérdida progresiva de los anticuerpos maternos y con el hecho de que todavía no hayan completado sus esquemas de vacunación. Entre las señales de alerta se encuentran fiebre, dolor de cabeza, vómitos, rigidez de nuca, somnolencia, irritabilidad, fotofobia y convulsiones. En los bebés pueden aparecer síntomas menos específicos, como rechazo del alimento, decaimiento, llanto persistente o dificultad para despertarse. La aparición de manchas rojas o violáceas que no desaparecen al presionarlas también requiere atención urgente.
Para confirmar la enfermedad en un hospital se realiza, además de otros estudios, una punción lumbar destinada a analizar el líquido cefalorraquídeo y detectar el agente causante. El diagnóstico temprano permite iniciar el tratamiento adecuado y adoptar medidas preventivas para las personas que estuvieron en contacto con el paciente. La meningitis puede dejar secuelas como pérdida auditiva, alteraciones visuales, problemas neurológicos, dificultades de aprendizaje, convulsiones y trastornos de conducta o emocionales. Los especialistas remarcan que la vacunación es una de las principales herramientas de prevención y que el Calendario Nacional contempla vacunas contra Haemophilus influenzae tipo b, neumococo y meningococo.







