La modernización del Sistema Nacional de Sangre representa un avance para optimizar el proceso de donación y fortalecer el funcionamiento de toda la red sanitaria. La incorporación de nuevas herramientas y procedimientos busca agilizar las tareas, mejorar la coordinación entre los distintos actores y ofrecer una experiencia más eficiente para quienes realizan donaciones de manera voluntaria.
El Ministerio de Salud de la Nación informó que la modernización del Sistema Nacional de Sangre busca simplificar y hacer más seguro el proceso de donación, al tiempo que fortalece la protección de quienes reciben transfusiones y optimiza el trabajo de los equipos sanitarios. Entre las principales novedades se encuentran la actualización de los criterios para seleccionar donantes con base en estándares científicos internacionales, la evaluación de conductas individuales mediante parámetros objetivos y el avance en la informatización y trazabilidad de todo el circuito, desde la donación hasta la transfusión. Además, se destacó que una sola donación puede contribuir a salvar hasta cuatro vidas y se alentó a la población a participar de manera voluntaria.
La reforma, oficializada el 30 de abril tras una década sin modificaciones, también introduce cambios en el modelo de abastecimiento de sangre. A partir de la nueva normativa se impulsa un sistema basado en la donación voluntaria y habitual, dejando atrás el esquema de donación de reposición vinculado a un paciente específico. Asimismo, queda prohibido exigir donantes como condición para acceder a una atención médica o a una cirugía, salvo en situaciones donde exista una justificación terapéutica concreta, con el objetivo de reducir riesgos y garantizar una mayor seguridad transfusional.
Entre las actualizaciones también se incluyen nuevos criterios para la selección de donantes, eliminando restricciones consideradas obsoletas o discriminatorias y reemplazándolas por evaluaciones centradas en las conductas de riesgo y en la evidencia científica disponible. La normativa elimina el requisito de realizar ayuno antes de donar y recomienda una adecuada hidratación previa a la extracción. Además, ajusta los plazos de espera para donar en función de determinados factores de riesgo, contemplando situaciones como nuevas parejas sexuales, determinadas prácticas sexuales, tatuajes, piercings, procedimientos estéticos invasivos o permanencias prolongadas en instituciones penales.
Por otra parte, el nuevo marco normativo consolida un modelo de red integrada de sangre con procesos coordinados, mayor trazabilidad y mejores capacidades de respuesta. Se fortalecen los Centros Regionales de Hemoterapia, se prevé la desactivación gradual de los bancos de sangre intrahospitalarios y se establece la obligatoriedad de informatizar los registros y garantizar sistemas de control y auditoría en todo el país. También se incorporan nuevas regulaciones para terapias celulares y componentes especiales como el Plasma Rico en Plaquetas y el Suero Autólogo Oftalmológico, mientras que las instituciones dispondrán de un plazo máximo de dos años para adaptar su infraestructura y cumplir con los nuevos requisitos.







