Contar con información temprana sobre la edad reproductiva y las alternativas de preservación de la fertilidad puede resultar fundamental para planificar el futuro con mayor conocimiento. Conocer estos aspectos a tiempo permite evaluar distintas opciones, tomar decisiones de manera más informada y reducir la incertidumbre que suele surgir cuando el deseo de maternidad aparece en etapas posteriores de la vida.
En el marco del Mes Internacional del Cuidado de la Fertilidad, especialistas en salud reproductiva buscan difundir información que permita a las mujeres tomar decisiones informadas sobre su futuro. Una de las principales preocupaciones es que muchas personas recién comienzan a interiorizarse sobre fertilidad cuando ya desean quedar embarazadas, a pesar de que la postergación de la maternidad se ha vuelto cada vez más frecuente por motivos personales, profesionales o económicos.
Uno de los aspectos centrales en este tema es la reserva ovárica, que refleja la cantidad de óvulos disponibles y constituye un indicador importante del potencial reproductivo. Su disminución suele producirse sin síntomas, por lo que los especialistas recomiendan realizar estudios preventivos que permitan conocer la situación reproductiva antes de enfrentar dificultades para lograr un embarazo. Además, recuerdan que la fertilidad comienza a descender gradualmente después de los 30 años y que este proceso suele acelerarse a partir de los 35.
Los expertos también destacan que la edad biológica de los ovarios no siempre coincide con la edad cronológica y que una buena salud general o ciclos menstruales regulares no garantizan la fertilidad futura. En este contexto, cada vez más mujeres consultan de manera anticipada y evalúan alternativas como la preservación de óvulos. El objetivo es que cada persona cuente con información confiable y herramientas suficientes para decidir con mayor libertad cuándo y cómo desarrollar su proyecto de maternidad.







