Se trata del tipo de accidente cerebrovascular más frecuente y fue el diagnóstico que recibió Lautaro Fagioli, un futbolista de 22 años que integra el plantel de Colón de San Justo, en la provincia de Santa Fe. Este cuadro ocurre cuando una arteria que lleva sangre al cerebro se bloquea, interrumpiendo el flujo sanguíneo y afectando el funcionamiento de las áreas comprometidas.
Un accidente cerebrovascular (ACV) isquémico ocurre cuando una arteria que transporta sangre al cerebro se bloquea o se estrecha de manera significativa, reduciendo el flujo sanguíneo hacia determinadas áreas cerebrales. Como consecuencia, el tejido afectado deja de recibir el oxígeno y los nutrientes necesarios, lo que provoca que las células cerebrales comiencen a deteriorarse y morir en pocos minutos.
Los especialistas advierten que se trata de una emergencia médica que requiere atención inmediata. La rapidez en el diagnóstico y el tratamiento resulta fundamental para disminuir el daño cerebral y reducir el riesgo de secuelas permanentes. Además, una intervención temprana puede mejorar significativamente las posibilidades de recuperación y evitar complicaciones graves.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran las dificultades para hablar o comprender el lenguaje, la pérdida de fuerza o sensibilidad en la cara, los brazos o las piernas, generalmente de un solo lado del cuerpo, así como alteraciones repentinas de la visión. También pueden presentarse dolores de cabeza intensos, mareos, cambios en el estado de conciencia y problemas para mantener el equilibrio o caminar con normalidad.
Para reconocer rápidamente un posible ACV, los profesionales recomiendan utilizar el método FAST. Este consiste en observar si un lado del rostro se desvía al sonreír, comprobar si ambos brazos pueden elevarse de manera normal y evaluar si el habla presenta alteraciones. Ante cualquiera de estos signos, se debe solicitar asistencia médica de urgencia, incluso si los síntomas desaparecen poco tiempo después.







