Investigadores de Exactas UBA elaboraron el primer mapa detallado de Argentina sobre la doble carga de la malnutrición, que combina sobrepeso y retraso del crecimiento infantil. El estudio, realizado con datos de casi un millón de niños atendidos en centros de salud públicos, detectó mayores niveles de esta problemática en zonas de la Patagonia, el centro y el norte del país.
Investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA desarrollaron un mapa que muestra cómo se distribuye en más de 500 jurisdicciones del país la denominada “doble carga” de la malnutrición, fenómeno que combina sobrepeso y retraso del crecimiento infantil. El trabajo, publicado en una revista científica internacional, es el primero en ofrecer este nivel de detalle territorial sobre la problemática en Argentina. Los datos revelan que las mayores concentraciones aparecen en sectores del suroeste patagónico y en distintas zonas del centro y norte del país.
Para elaborar el estudio, el equipo analizó información antropométrica, como peso y talla, de casi un millón de niños menores de cinco años atendidos en más de siete mil centros de salud públicos. A partir de esos registros construyeron mapas diferenciados sobre baja talla y sobrepeso, y luego integraron ambas variables mediante modelos espaciales conjuntos que permitieron detectar patrones compartidos y desigualdades territoriales.
El análisis evidencia fuertes contrastes regionales, representados en un mapa con distintas tonalidades donde los colores más oscuros indican mayores niveles de doble carga de malnutrición. Los investigadores señalaron que esta herramienta permitirá identificar áreas de mayor riesgo y diseñar políticas públicas más precisas basadas en evidencia científica y no solamente en estimaciones generales.
Desde Exactas UBA explicaron que el concepto de doble carga de la malnutrición surgió para describir la coexistencia entre problemas de desnutrición y sobrepeso dentro de una misma población. Se trata de una problemática cada vez más frecuente en países de ingresos bajos y medios, con impacto en el desarrollo físico y cognitivo infantil. La próxima etapa de la investigación buscará determinar qué factores sociales, económicos y ambientales explican las zonas donde la situación aparece con mayor intensidad.







