La expansión urbana está generando cambios profundos en el comportamiento de distintas especies. Un estudio identificó que 133 animales analizados comparten adaptaciones similares frente a estos entornos. Las conductas más frecuentes incluyen mayor exploración, actividad y tolerancia al riesgo.
Las ciudades funcionan como un filtro que favorece a los individuos más adaptables. Aquellos que logran convivir con la presencia humana acceden a recursos y oportunidades que antes no tenían. Esto modifica progresivamente la composición de las poblaciones.
Los efectos de estas transformaciones aún están en estudio, pero ya generan preocupación. El contacto más cercano con humanos puede traer consecuencias sanitarias y ambientales. Entender estos cambios resulta fundamental para el futuro de la biodiversidad urbana.







