El melanoma se ubica entre los 20 tipos de cáncer más frecuentes en la Argentina y, a pesar de su impacto, el cuidado frente a la exposición solar sigue siendo bajo: solo el 20% de los hombres y el 33% de las mujeres utiliza protección diariamente.
El melanoma es un tipo de cáncer de piel que se origina en los melanocitos, las células responsables de producir melanina, el pigmento que da color a la piel, el cabello y los ojos. Aunque es menos frecuente que otros cánceres cutáneos, se considera el más agresivo debido a su alta capacidad de diseminación a otras partes del cuerpo cuando no se detecta en etapas tempranas.
De acuerdo con datos del Observatorio Global del Cáncer, se encuentra entre los 20 tumores más comunes en la Argentina. Su aparición está vinculada principalmente a la exposición a la radiación ultravioleta, aunque también pueden influir factores como el cambio climático, la predisposición genética y las características de la piel.
Especialistas señalan que los fototipos de piel más claros tienen mayor riesgo de desarrollar la enfermedad, aunque también puede presentarse en personas de piel más oscura y en zonas del cuerpo que no suelen estar expuestas al sol. Otros factores de riesgo incluyen el uso de camas solares, las quemaduras solares —especialmente en la infancia— y los antecedentes familiares, además de diferencias en la incidencia según edad y género.
En este contexto, los expertos destacan la importancia de la prevención y la protección solar diaria, así como la detección temprana mediante controles dermatológicos. El uso de protector solar, la ropa adecuada y la observación de cambios en los lunares son claves para identificar señales de alerta a tiempo y mejorar el pronóstico de la enfermedad.







