La nueva terapia ya cuenta con la aprobación de la ANMAT, lo que habilita su uso en el país bajo estándares regulatorios establecidos. Este aval representa un paso importante para ampliar las opciones disponibles en el tratamiento de la enfermedad.
El glioma es un tumor cerebral que se origina en las células gliales que rodean a las neuronas y constituye uno de los tipos más frecuentes de cáncer primario del cerebro en adultos. Su clasificación contempla distintas variantes, y su evolución depende en gran medida de factores moleculares específicos. En particular, la presencia o ausencia de mutaciones en la enzima IDH resulta clave para definir el diagnóstico y orientar el tratamiento, por lo que los estudios genéticos son fundamentales. Estos tumores, especialmente en pacientes menores de 50 años, pueden crecer e invadir el tejido cerebral si no reciben tratamiento adecuado.
En Argentina ya se encuentra disponible una nueva terapia dirigida para pacientes con gliomas difusos de bajo grado que presentan mutaciones en IDH y que fueron previamente operados. Este tratamiento, llamado Vorasidenib, actúa bloqueando las enzimas responsables del crecimiento tumoral y representa el primer avance significativo en más de dos décadas. Está indicado tanto para adultos como para adolescentes desde los 12 años con determinados tipos de tumores, y su aprobación se basó en evidencia clínica que demostró su eficacia y seguridad.
Los estudios mostraron que este medicamento reduce notablemente el riesgo de progresión de la enfermedad y retrasa el crecimiento del tumor, lo que permite postergar tratamientos más agresivos como la quimioterapia o la radioterapia. Además, contribuye a preservar la calidad de vida de los pacientes al disminuir la carga de toxicidad en etapas tempranas. Su formato de administración diaria facilita el seguimiento del tratamiento, mientras que el acompañamiento médico especializado permite un abordaje más personalizado y efectivo.
El abordaje del glioma suele comenzar con una cirugía para remover la mayor cantidad posible de tumor, y los síntomas pueden variar según la localización y el tamaño, incluyendo convulsiones, alteraciones cognitivas o dolores de cabeza. La evaluación mediante imágenes y estudios moleculares es clave para definir la estrategia terapéutica. En este contexto, los avances en terapias dirigidas abren nuevas perspectivas y marcan un cambio importante en el tratamiento de esta enfermedad, brindando mayores expectativas a pacientes que suelen atravesar el diagnóstico en etapas activas de sus vidas.







