El sistema fue implementado en una primera etapa en el penal de Ezeiza y, según se explicó, la intención es extender su aplicación progresivamente al resto de las cárceles federales para reforzar los controles en todo el sistema penitenciario.
La jueza Sandra Arroyo Salgado informó que el Ministerio de Seguridad puso en marcha un sistema destinado a detectar y bloquear teléfonos celulares dentro de las cárceles. Esta tecnología ya fue instalada en el penal de Ezeiza y permite identificar en tiempo real tanto la ubicación de los dispositivos como la información vinculada a las tarjetas SIM que se encuentran activas dentro del establecimiento.
Según explicó, el sistema puede geolocalizar los teléfonos en funcionamiento dentro del perímetro carcelario y obtener datos clave como el IMSI, que corresponde a la identificación del usuario en la red, y el IMEI, que funciona como un identificador único del equipo. La implementación fue impulsada por el Ministerio de Seguridad bajo la gestión de Alejandra Monteoliva, y el objetivo es extender este mecanismo a todos los penales federales para reforzar los controles.
La magistrada advirtió que el uso de celulares en prisión facilita la organización de delitos graves, como narcotráfico, robos, estafas, extorsiones y abusos, incluso mediante redes sociales y mensajería. También cuestionó la situación en la provincia de Buenos Aires, donde el uso de teléfonos por parte de los detenidos se habilitó durante la pandemia y continúa sin un respaldo legal claro, lo que —según sostuvo— transforma a las cárceles en espacios desde donde se pueden coordinar actividades delictivas con impacto en la sociedad.







