De acuerdo con lo que informaron los propios estudiantes, una parte significativa reconoce tener niveles de inasistencia elevados a lo largo del año escolar. En detalle, el 21% afirma faltar entre 15 y 19 días, mientras que un 20% indica ausentarse entre 20 y 29 jornadas.
El ausentismo en la escuela secundaria aumentó en la Argentina en los últimos años, con una suba de siete puntos porcentuales entre 2022 y 2024. Según los datos más recientes, más de la mitad de los estudiantes del último año declaró haber acumulado al menos 15 faltas hasta octubre, lo que evidencia una tendencia creciente en todo el país, ya que el incremento se registró en las 24 provincias.
Un informe de la organización Argentinos por la Educación, basado en datos de las evaluaciones Aprender y PISA, muestra que existen diferencias importantes entre jurisdicciones. La provincia de Buenos Aires presenta los niveles más altos de inasistencia, seguida por la Ciudad de Buenos Aires, Tierra del Fuego y La Pampa. En contraste, provincias como Santiago del Estero, San Juan y Jujuy registran porcentajes considerablemente menores.
El estudio también revela que el ausentismo no se distribuye de manera uniforme, sino que se concentra en un grupo de estudiantes con niveles elevados de faltas. En los últimos años creció la cantidad de alumnos con más de 20 inasistencias y también la de quienes acumulan entre 15 y 19, mientras que disminuyó el grupo intermedio. Esto refleja una tendencia hacia una mayor polarización: se mantiene estable el número de estudiantes con pocas faltas, pero aumenta el de aquellos con ausencias frecuentes.
Entre las principales razones de las inasistencias aparecen problemas de salud, la falta de motivación para asistir a clases y dificultades de acceso a la escuela. También influyen factores como llegar tarde, viajes u otras situaciones personales. El informe advierte que este fenómeno tiene consecuencias tanto en el rendimiento académico como en el desarrollo social y emocional, además de impactos a largo plazo en las oportunidades laborales. A pesar de su relevancia, el país aún no cuenta con un sistema integral de datos que permita seguir de cerca el problema y diseñar políticas más efectivas.







