La Campaña 122 del rompehielos ARA Almirante Irízar logró cumplir una serie de objetivos estratégicos y operativos a lo largo de su desarrollo, entre los cuales sobresale de manera especial el apoyo a la actividad científica.
La Campaña Antártica de Verano 2025-2026 concluyó con el regreso del rompehielos ARA Almirante Irízar al Apostadero Naval Buenos Aires, luego de haber cumplido una serie de tareas clave, entre ellas el respaldo a distintas investigaciones científicas. Esta fue la campaña número 122, en línea con los años de presencia continua de la Argentina en la Antártida, y su llegada fue recibida por autoridades, entre ellas el Comandante Conjunto Antártico.
Durante más de cuatro meses de operación, organizados en tres etapas, el buque llevó adelante misiones de transporte, logística y asistencia entre bases. Contó con el apoyo de helicópteros, otras embarcaciones de la Armada y un buque logístico para abastecimiento. Además, realizó el suministro de insumos esenciales y el relevo de personal en las bases permanentes, participó en la apertura de instalaciones temporarias y colaboró en proyectos de infraestructura, como el avance en la base Petrel y desarrollos científicos en Belgrano II.
En el plano científico, se llevaron a cabo investigaciones sobre cetáceos en aguas antárticas y se desplegaron boyas especiales para monitorear el océano en tiempo real, midiendo variables como temperatura y salinidad a gran profundidad. También se realizaron tareas de mantenimiento del sistema de señalización marítima y se brindó apoyo a programas antárticos de otros países, reforzando la cooperación internacional en la región.







