El especialista en salud mental señaló que es fundamental trabajar en la reconstrucción del tejido social tras la pandemia, al considerar que este contexto dejó secuelas emocionales y conductuales que deben ser abordadas de manera integral. Además, remarcó la necesidad de fortalecer los vínculos, la contención y las estrategias de prevención dentro de la sociedad post pandemia.
El psiquiatra forense Enrique De Rosa analizó el caso del alumno armado que ingresó a la Escuela Mariano Moreno N°40 de Santa Fe y asesinó a un estudiante de 13 años, y sostuvo que es necesario abordar la violencia de manera integral. En ese marco, explicó que la decisión de un adolescente de cometer un hecho de este tipo no responde a una única causa, sino a la combinación de múltiples factores que incluyen tanto aspectos individuales como el contexto social en el que se desarrolla.
El especialista señaló que no se trata únicamente de una patología personal, sino de una problemática atravesada por el entorno, las dinámidades sociales y situaciones como el bullying, que pueden formar parte de un proceso más amplio. También mencionó que influyen elementos como la detección temprana de conductas violentas, la prevención, las características del entorno y la posible naturalización de la violencia. En ese sentido, remarcó que los hechos extremos son el resultado de una cadena previa que debe ser analizada y abordada desde etapas mucho más tempranas.
Asimismo, destacó el rol clave de la familia como primer espacio de contención, aunque advirtió que no siempre logra cumplir esa función, y agregó que factores como el consumo de sustancias pueden agravar el cuadro. Si bien reconoció que existen políticas públicas en salud mental, planteó que el aumento de estos casos evidencia fallas en la prevención y la necesidad de reforzar la psicoeducación. También vinculó esta problemática con el crecimiento de situaciones como el suicidio adolescente, donde el acoso y la violencia tienen un peso importante, y subrayó que el trabajo debe centrarse especialmente en el contexto social posterior a la pandemia, además de fortalecer el rol de profesionales en el análisis de conductas delictivas y la atención de víctimas de trauma.







