Veterinarios especializados acompañaron a los animales durante todo el traslado aéreo desde Honduras hasta Estados Unidos para garantizar su bienestar. Durante el viaje, el equipo profesional supervisó de manera constante el estado de salud de cada uno de los felinos y controló sus signos vitales.
Ocho grandes felinos —cinco tigres y tres leones— comenzaron una nueva etapa luego de haber pasado años en condiciones de cautiverio inadecuadas para su especie. Tras un proceso de recuperación y preparación que se extendió durante varios meses, los animales fueron trasladados desde San Pedro Sula hacia santuarios en Estados Unidos. El operativo fue coordinado por DHL Global Forwarding con apoyo de DHL Express, con el objetivo de garantizar que reciban cuidados especializados de por vida.
Antes del traslado, los animales fueron sometidos a controles veterinarios exhaustivos para evaluar su estado de salud y planificar el viaje. Cada felino contó con un plan de sedación adaptado a sus necesidades, además de medidas específicas destinadas a reducir el estrés durante el traslado. Una vez iniciado el vuelo, los profesionales se mantuvieron junto a ellos para monitorear constantemente su respiración, temperatura y condición general desde el momento en que fueron ubicados en sus cajas de transporte hasta su llegada al destino.
El viaje concluyó en Miami, desde donde los felinos fueron trasladados a dos santuarios acreditados por la Global Federation of Animal Sanctuaries: Carolina Tiger Rescue y Turpentine Creek Wildlife Refuge. En estos espacios contarán con amplios hábitats naturales, programas de enriquecimiento ambiental y atención veterinaria permanente, lo que les permitirá recuperar conductas propias de su especie y vivir en condiciones más adecuadas.
La operación requirió una coordinación logística compleja entre distintas instituciones y organismos de Honduras. Para minimizar el estrés de los animales se dispuso un sector aislado del aeropuerto para la carga, se utilizaron cajas de transporte certificadas que reducen el ruido y los estímulos, y se organizó un vuelo carguero directo hacia Estados Unidos. Durante todo el traslado, cuatro veterinarios permanecieron a bordo supervisando a los felinos, con el objetivo de que el viaje fuera lo más seguro y tranquilo posible para animales que habían sufrido años de cautiverio inadecuado.







