En muchos casos, esta situación puede tener un efecto negativo significativo, afectando la capacidad de los pacientes para tolerar las terapias oncológicas, disminuyendo su calidad de vida y, en consecuencia, repercutiendo también en su expectativa de sobrevida. Además, la malnutrición puede agravar otros problemas de salud, complicar la recuperación y aumentar el riesgo de efectos secundarios durante el tratamiento.
En el marco del Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer, especialistas alertan sobre la importancia del estado nutricional en los pacientes, ya que influye directamente en la evolución de la enfermedad. Mantener una alimentación equilibrada y un estilo de vida saludable antes del diagnóstico contribuye a prevenir complicaciones y preparar al organismo para enfrentar el tratamiento, según destacó un informe al que accedió la Agencia Noticias Argentinas.
Una vez diagnosticado el cáncer, la atención al estado nutricional debe comenzar desde las primeras etapas y no limitarse a casos avanzados o cuidados paliativos. Los pacientes que inician el tratamiento con un buen estado nutricional presentan mayores probabilidades de sobrevida, pero la mitad llega a la primera consulta con deficiencias, y entre cuatro y ocho de cada diez desarrollan algún grado de malnutrición durante el tratamiento, lo que afecta la tolerancia a las terapias y la calidad de vida.
La malnutrición en pacientes oncológicos puede derivar en complicaciones graves, pérdida de masa muscular y desarrollo de un síndrome de fragilidad que disminuye la energía y la autonomía, aumentando el riesgo de caídas y afectando también la salud mental. Factores como los efectos de la quimioterapia y otros tratamientos, que provocan náuseas, vómitos, alteraciones del gusto o sensación de saciedad precoz, contribuyen a la disminución progresiva de la ingesta y al rechazo de alimentos previamente habituales.
Frente a esta situación, los especialistas destacan la necesidad de incorporar la nutrición como parte del abordaje integral del cáncer, con seguimiento continuo desde el diagnóstico y la participación de un nutricionista dentro del equipo médico. Cuando la alimentación habitual no es suficiente, se recomienda el uso de suplementos nutricionales diseñados para aportar energía, proteínas y micronutrientes, con el objetivo de preservar la masa muscular, mantener la fuerza y mejorar los resultados clínicos y la calidad de vida de los pacientes.







