Un estudio indicó que las personas noctámbulas presentan una peor salud cardíaca, especialmente en la mediana edad y en adultos mayores. El mayor riesgo estaría asociado a hábitos poco saludables como dormir mal, fumar y una alimentación deficiente. La investigación, basada en más de 300.000 personas del Reino Unido, mostró que los noctámbulos tienen mayor probabilidad de sufrir infartos o ACV. Sin embargo, los especialistas señalaron que estos riesgos pueden reducirse con cambios en el estilo de vida.
Las personas noctámbulas de mediana edad y mayores tienden a presentar una peor salud cardiovascular, una situación que estaría vinculada principalmente a hábitos de vida menos saludables. Investigadores señalaron que este grupo suele tener conductas que impactan negativamente en el corazón, como una alimentación de menor calidad, el consumo de tabaco y patrones de sueño insuficientes o irregulares. En comparación con quienes mantienen horarios de descanso intermedios, los noctámbulos mostraron una probabilidad considerablemente mayor de registrar indicadores desfavorables de salud cardíaca.
El estudio reveló que quienes se identifican como personas de hábitos nocturnos tuvieron una mayor probabilidad de sufrir eventos cardiovasculares, como infartos o accidentes cerebrovasculares, durante un seguimiento prolongado. En contraste, los individuos madrugadores presentaron mejores resultados generales en las evaluaciones de salud del corazón. Los datos surgieron del análisis de más de 300.000 participantes del Biobanco del Reino Unido, con una edad promedio cercana a los 57 años, donde la mayoría se ubicó en un punto intermedio entre ambos extremos de los ritmos de sueño.
Los investigadores explicaron que gran parte del mayor riesgo observado en los noctámbulos se debe a factores modificables relacionados con el estilo de vida y a una desalineación del reloj biológico con los horarios sociales habituales. Además, se detectó que el impacto negativo sobre la salud cardíaca fue más marcado en mujeres que en hombres. Aun así, los especialistas remarcaron que adoptar hábitos más saludables, como mejorar el descanso y reducir conductas de riesgo, puede ayudar a las personas nocturnas a disminuir significativamente su vulnerabilidad cardiovascular.







