El ámbito judicial resolvió frenar cualquier intento de traslado o reubicación de carpinchos hasta que se realice y evalúe un estudio de impacto ambiental acumulativo. La decisión busca analizar de manera integral las consecuencias que estas medidas podrían tener sobre el ecosistema y garantizar que no se adopten nuevas acciones sin un respaldo técnico y ambiental adecuado.
El conflicto por la presencia de carpinchos en Nordelta sumó un nuevo capítulo luego de que la Cámara en lo Contencioso Administrativo de San Martín aceptara la apelación presentada por la asociación Callejero Casa Quiere. El tribunal consideró que la reubicación de los animales fue una medida apresurada y sin sustento suficiente, y resolvió frenar nuevas acciones en ese sentido.
Según se informó, los jueces intervinientes ordenaron prohibir cualquier otro traslado de carpinchos hasta que se realice un estudio de impacto ambiental acumulativo. Para avanzar en ese análisis, habilitaron la feria judicial y solicitaron informes sobre la prueba piloto realizada, tanto a la autoridad de aplicación como a los especialistas que participaron del procedimiento. De este modo, dejaron sin efecto la decisión previa que había autorizado el movimiento de los ejemplares, contradiciendo una cautelar inicial que impedía retirarlos de su hábitat.
En cuanto a los animales que ya fueron trasladados, la Cámara calificó el procedimiento como un error de extrema gravedad, al recordar que se trata de fauna protegida en la provincia de Buenos Aires. La situación generó una fuerte reacción de vecinos y organizaciones ambientalistas, especialmente tras el operativo en el que seis carpinchos fueron retirados durante la madrugada, presuntamente sedados y trasladados en jaulas. El conflicto se originó por la presencia de manadas en zonas de tránsito vehicular, aunque los protectores denunciaron que las extracciones se realizaron sin los veedores acordados y sin información oficial sobre el destino de los animales.







