Un proyecto innovador apunta a disminuir los errores médicos y a renovar la formación clínica en España mediante la recreación de emergencias reales, permitiendo que profesionales de la salud se entrenen en entornos controlados que reproducen situaciones críticas, mejoren sus habilidades técnicas y refuercen la toma de decisiones sin poner en riesgo a pacientes reales.
El Centro de Simulación Clínica del Hospital Universitario La Paz, conocido como SimuPAZ, reproduce con gran realismo la dinámica cotidiana de un hospital: camillas listas, monitores activos y equipos de salud actuando como en una guardia real. Sin embargo, todo lo que sucede allí forma parte de un programa de entrenamiento avanzado, donde la simulación se convierte en una herramienta clave para prevenir errores graves y entrenar respuestas seguras ante situaciones críticas.
Estas prácticas se enmarcan en un proyecto conjunto entre la Universidad Carlos III de Madrid y el propio SimuPAZ, orientado a fortalecer el liderazgo adaptativo en entornos clínicos de alto riesgo. El objetivo es mejorar la capacidad de los equipos para afrontar escenarios complejos como descompensaciones súbitas, hemorragias o la comunicación de diagnósticos adversos. Ámbitos como la empatía, la gestión emocional y la comunicación efectiva, que suelen ocupar un lugar secundario en la formación médica tradicional, adquieren aquí un rol central y sistemático.
El centro cuenta con distintos espacios que replican consultas, áreas de internación, urgencias y quirófanos, todos preparados para registrar en detalle lo que ocurre durante cada simulación. Los entrenadores observan en tiempo real desde salas contiguas y evalúan cómo los equipos interpretan los cambios, toman decisiones bajo presión y se adaptan a la incertidumbre. La simulación no solo cumple una función formativa, sino que también se utiliza como herramienta de evaluación e investigación sobre el desempeño profesional.
El proyecto cobra especial relevancia frente a los datos que indican que una proporción significativa de los eventos adversos en el sistema sanitario podría evitarse, en muchos casos por fallas de comunicación y coordinación. Para abordar este problema, más de 280 profesionales participan de entrenamientos en equipos multidisciplinarios, utilizando simuladores humanoides de alta fidelidad que reaccionan a las intervenciones médicas e incluso pueden “morir” si las decisiones son incorrectas. Este enfoque busca generar un entorno de aprendizaje seguro, fomentar la regulación emocional, reducir jerarquías rígidas y reforzar la idea de que, en medicina, la calidad de la respuesta ante una emergencia depende directamente del nivel de entrenamiento previo.







