La historia de un apellido históricamente asociado al mundo de los negocios y las finanzas, que construyó su presencia en distintos emprendimientos y empresas, pero que en la actualidad vuelve a quedar en el centro de la escena pública luego de que uno de sus integrantes fuera investigado por una denuncia de abuso.
Argencard surgió en las décadas del 60 y 70 como una tarjeta de crédito impulsada por el comerciante Néstor Porcel y su círculo cercano, a partir de un emprendimiento familiar radicado en el barrio porteño de Liniers. Con el correr de los años, la empresa fue vendida al Grupo Exxel y se convirtió en una marca relevante dentro del sistema de tarjetas de crédito en la Argentina, hasta que el avance de grandes actores financieros internacionales derivó en la salida accionaria de la familia fundadora.
De ese origen empresarial se desprenden al menos dos trayectorias visibles dentro del mismo apellido. Por un lado, la de Claudio Federico Porcel, contador y exdirectivo de Argencard y del Banco Liniers Sudamericano, quien en 2002 fundó Balanz. Esa firma creció hasta consolidarse como un grupo financiero con operaciones en el país y en el exterior, con una estructura societaria concentrada y presencia en el mercado de capitales local.
Por otro lado, aparece la figura de Marcelo Porcel, también hijo de Néstor Porcel, cuya trayectoria empresarial se desarrolló en el ámbito agropecuario y en proyectos inmobiliarios y comerciales. Entre ellos se destacan la firma Campazu S.A. y la concesión del complejo OH! Buenos Aires, además de iniciativas vinculadas a desarrollos en Nordelta y Punta del Este. En la actualidad, su nombre adquirió notoriedad pública a raíz de una causa judicial en la que es investigado por presuntos abusos, mientras que Claudio Porcel continúa con un rol activo y visible en el sistema financiero, reivindicando el origen de la historia familiar en Argencard.







