Especialistas de Ineco explican en detalle cuáles son las opciones más adecuadas para potenciar el aprendizaje, fortalecer la motivación y favorecer el desarrollo emocional. A partir de su experiencia clínica y educativa, brindan recomendaciones pensadas para promover el bienestar mental a través de estímulos que impactan positivamente en distintas áreas cognitivas y emocionales.
Diciembre combina cierres de año y celebraciones con una pregunta recurrente: cómo elegir el regalo adecuado. En un escenario donde crece la preocupación por la salud cerebral y la estimulación cognitiva, cada vez más personas buscan obsequios que vayan más allá del entretenimiento y aporten beneficios reales al desarrollo mental y emocional.
Especialistas señalan que el cerebro necesita actividad constante para fortalecerse, de manera similar a un músculo. Juegos, propuestas lúdicas y experiencias que implican desafío intelectual favorecen funciones como la atención, la memoria, la planificación, el lenguaje y la flexibilidad cognitiva. Los estímulos que despiertan curiosidad, sorpresa o requieren estrategias generan mayor activación que aquellos repetitivos o pasivos, ya que invitan a explorar, imaginar, combinar ideas y resolver problemas.
En la infancia, el juego cumple un rol central en el aprendizaje y el desarrollo emocional. Los regalos más valiosos son los que promueven creatividad, resolución de problemas y planificación sin perder el disfrute. En la adultez, en tanto, se recomiendan actividades que entrenen la memoria de trabajo, la atención y la toma de decisiones, pero que también ayuden a reducir el estrés, como juegos de estrategia, actividades artísticas, libros de desafíos cognitivos o experiencias de aprendizaje. Para los adultos mayores, el foco está puesto en propuestas que estimulen la mente, refuercen los vínculos y preserven la autonomía, priorizando la interacción social y las actividades significativas.
Más allá del objeto elegido, los expertos coinciden en que el factor más importante para la salud cerebral es el tiempo compartido. El intercambio con otros, las conversaciones y las actividades realizadas en conjunto generan una estimulación cognitiva y emocional profunda. En ese sentido, optar por regalos que fomenten el encuentro, la creatividad y el aprendizaje puede convertirse en una forma concreta de cuidar el bienestar mental presente y futuro.







