El Ministerio de Salud de Perú confirmó la detección de los dos primeros casos en Lima de influenza A (H3N2) subclado K, una variante caracterizada por su alta capacidad de transmisión. Según las autoridades sanitarias, se trata de una cepa que ya mostró una rápida propagación en distintos países de Asia y Europa, lo que encendió las alertas epidemiológicas y reforzó los controles y la vigilancia ante su posible expansión regional.
El subclado K de la gripe H3N2, que en los últimos meses se propagó con rapidez por Asia, Europa y América del Norte, ya fue identificado en América del Sur y crece la expectativa de que pueda aparecer próximamente en la Argentina. Ante este escenario, los sistemas de salud de la región comenzaron a reforzar la vigilancia epidemiológica, especialmente en viajeros provenientes de zonas con circulación activa del virus.
En Perú, el Ministerio de Salud declaró una alerta epidemiológica preventiva tras confirmar los dos primeros casos de influenza A (H3N2) subclado K en menores de edad residentes en Lima, ambos con evolución favorable y sin complicaciones. Estos contagios representan la llegada oficial de la variante al continente. En paralelo, Bolivia activó una alerta sanitaria de nivel intermedio por un caso sospechoso en una paciente que había viajado recientemente desde Japón, mientras se aguarda la confirmación genómica.
El subclado K, conocido técnicamente como J.2.4.1, es una mutación del virus H3N2 que se caracteriza por una mayor capacidad de transmisión, aunque sin evidencia de mayor gravedad clínica. Las modificaciones genéticas en la hemaglutinina facilitan la entrada del virus a las células, lo que explica su rápida expansión. Los síntomas se corresponden con los de la gripe estacional y, según datos internacionales, la variante ya fue detectada en decenas de países y domina la circulación en varias regiones del hemisferio norte.
En la Argentina, por el momento no se registran casos ni circulación del subclado K, aunque las autoridades sanitarias intensificaron los controles y la vigilancia coordinada con organismos internacionales. Se insiste en la vacunación antigripal de los grupos de riesgo, en medidas básicas de prevención y en la consulta médica temprana ante síntomas compatibles. El enfoque es preventivo, con especial atención a la evolución de la situación regional y al aumento del tránsito internacional.







