Una alimentación que incluya alimentos como espinacas, almendras y un plátano puede aportar más del 50% del requerimiento diario de magnesio en una mujer adulta. En ese marco, los especialistas advierten que el uso de suplementos no debe realizarse de manera indiscriminada y que su indicación debe estar siempre avalada y prescripta por un profesional de la salud.
Harvard Health sostiene que, en la mayoría de las personas, una alimentación equilibrada resulta suficiente para cubrir los requerimientos diarios de magnesio. Por ese motivo, la suplementación solo muestra beneficios claros en situaciones puntuales, como deficiencias confirmadas o en algunos cuadros específicos del embarazo, como la preeclampsia o la eclampsia. En ese marco, la institución relativiza los resultados de estudios iniciales que sugieren su uso para migrañas, insomnio, ansiedad o diabetes, y advierte que su indicación debe evaluarse de manera individual, sin asumir que un mayor consumo siempre es mejor.
El informe también identifica a los grupos con mayor riesgo de déficit, entre ellos los adultos mayores, las personas con trastornos gastrointestinales, problemas de absorción, malnutrición o consumo elevado de alcohol, así como quienes toman determinados medicamentos. En estos casos, los suplementos pueden ser necesarios, pero siempre bajo supervisión médica. La universidad remarca que la hipomagnesemia no es frecuente y que, cuando aparece, puede provocar síntomas como cansancio, náuseas o falta de apetito, y en situaciones más graves, calambres musculares o alteraciones cardíacas.
En paralelo al auge del magnesio como suplemento, impulsado por las redes sociales y el boca a boca, Harvard recuerda que este mineral está presente en numerosos alimentos de consumo habitual, como espinacas, frutos secos, legumbres, semillas, cereales integrales, bananas, soja y chocolate amargo. Una dieta que combine espinacas, almendras y un plátano puede cubrir más de la mitad de la recomendación diaria en una mujer adulta, que es de 320 mg, mientras que para los hombres asciende a 420 mg. Por eso, los especialistas insisten en priorizar una alimentación variada y consultar a un profesional antes de recurrir a suplementos, para evitar efectos adversos o interacciones con otros medicamentos.







