Aun así, continuaban con la producción para evitar frenar la cadena de ventas. A pesar de estar al tanto del riesgo que implicaba la contaminación, la prioridad fue sostener la comercialización del producto, dejando de lado las consecuencias que esto podía generar en los consumidores.
La causa por el fentanilo adulterado, que investiga 173 muertes, avanzó recientemente gracias a la declaración de una testigo que aseguró que en el Laboratorio Ramallo tenían pleno conocimiento de la contaminación bacteriológica presente en el producto. A pesar de ello, continuaban con la fabricación para no interrumpir las ventas, lo que revelaría una cadena de negligencia y falsificación de controles internos.
De acuerdo con fuentes consultadas, la testigo declaró ante el juez Ernesto Kreplak que en los últimos meses se habían acelerado los procesos y que las órdenes provenían directamente de los accionistas. Relató que los plazos establecidos por protocolo no se respetaban: aunque los resultados debían observarse a los 14 días, se exigía revisarlos a los tres, y aun cuando aparecían señales de contaminación, la producción no se detenía. También afirmó que, incluso ante muestras positivas, el laboratorio seguía comercializando el producto, ignorando los procedimientos establecidos.
La mujer también señaló que, cuando la ANMAT anunciaba inspecciones, en los laboratorios Ramallo y HLB Pharma desaparecían los cuadernos donde se registraban los resultados microbiológicos positivos. Explicó que estos documentos eran ocultados días antes de las visitas oficiales para evitar que los inspectores detectaran irregularidades, lo que evidencia un intento deliberado de encubrir la situación.
El expediente también incorporó un reciente informe del Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema, que determinó que el opioide contaminado fue el factor decisivo en 38 de los 40 casos analizados. A este hallazgo se suma el secuestro de más de 82 mil ampollas alteradas en allanamientos realizados en Buenos Aires, Formosa, Córdoba y Santa Fe, reforzando la gravedad del caso y la magnitud de la distribución del fentanilo adulterado.







