El incremento corresponde a la comparación con el mismo período de 2024 y refleja un ascenso significativo en la cantidad de diagnósticos reportados. En total, se registraron 36.702 casos en la población general, una cifra que evidencia la necesidad de reforzar las medidas de prevención, detección temprana y acceso al tratamiento para frenar la expansión de la enfermedad.
La sífilis es una infección bacteriana que se transmite principalmente por vía sexual y que en Argentina volvió a mostrar un aumento significativo: los casos crecieron un 20,5% respecto del mismo período de 2024. Según el Boletín Epidemiológico Nacional, el país atraviesa desde 2011 una tendencia ascendente que se intensificó a partir de 2015, llegando a triplicar las notificaciones entre ese año y 2019. Este comportamiento confirma un escenario sostenido de incremento que se mantiene en la actualidad.
En 2025 se contabilizaron 36.702 diagnósticos en la población general, con marcadas diferencias entre provincias. Neuquén, Entre Ríos y Tierra del Fuego exhibieron los mayores incrementos interanuales, mientras que Formosa, San Luis, La Pampa y Santa Fe registraron descensos, aunque en territorios con menor cantidad total de casos. La mayor proporción de contagios se concentró en personas de 15 a 39 años, especialmente en los grupos de 20 a 24 y de 25 a 29, donde las tasas fueron más elevadas. A partir de los 35 años, las cifras disminuyen, un patrón más claro entre las mujeres.
El Ministerio de Salud señaló que esta suba se corresponde con una tendencia global y regional, con un impacto particular en personas jóvenes y mujeres en edad fértil. Para enfrentar la situación, las autoridades trabajan junto a las jurisdicciones en fortalecer la vigilancia epidemiológica, mejorar la organización de la información y anticipar escenarios que permitan tomar decisiones de manera oportuna. También realizan un seguimiento sistemático de las notificaciones en la población general, en embarazadas y en personas expuestas de manera perinatal, lo que facilita detectar brotes, evaluar la respuesta sanitaria y ajustar las capacidades de diagnóstico.
Como parte de estas acciones, el Ministerio distribuye pruebas rápidas y penicilina benzatínica a las provincias, mediante un sistema de provisión continua basado en el monitoreo de la demanda y en la priorización de jurisdicciones con mayor carga de enfermedad. Además, se impulsa el uso extendido de pruebas rápidas en el primer nivel de atención, con el fin de facilitar diagnósticos en pocos minutos, reducir barreras de acceso y garantizar un tratamiento oportuno para quienes reciben un resultado positivo.







