Durante años, el café fue considerado una bebida que debía consumirse con precaución, especialmente entre quienes sufrían problemas cardíacos. Sin embargo, una nueva investigación científica vino a desafiar ese paradigma: beber café de manera moderada podría reducir el riesgo de desarrollar arritmias y otros trastornos del ritmo cardíaco.
El estudio, realizado por un equipo internacional de cardiólogos y epidemiólogos, analizó a más de 400.000 personas durante una década. Los resultados fueron sorprendentes: quienes consumían entre dos y tres tazas de café al día tenían menor incidencia de arritmias que aquellos que evitaban completamente la cafeína. Según los especialistas, el efecto protector se vincula con la acción antioxidante y antiinflamatoria de los compuestos naturales presentes en el café, como los polifenoles y diterpenos.
“Durante mucho tiempo se pensó que la cafeína podía ser peligrosa para el corazón, pero hoy entendemos que, en dosis moderadas, puede tener un efecto beneficioso”, explicó uno de los autores del trabajo. Además, la investigación observó que no hay evidencia de que el consumo regular de café aumente la presión arterial de manera sostenida, siempre y cuando se mantenga dentro de los límites recomendados.
Los expertos aclaran que el beneficio se pierde cuando se excede la cantidad sugerida: más de cuatro o cinco tazas diarias pueden producir insomnio, ansiedad o palpitaciones. También advierten que las personas con condiciones cardíacas preexistentes deben consultar a su médico antes de incorporar más cafeína en su rutina.
Más allá del hallazgo, los investigadores coincidieron en que el café no debe verse como un “medicamento natural”, sino como un complemento dentro de un estilo de vida saludable que incluya alimentación balanceada, actividad física y control médico regular.
El trabajo se suma a una serie de estudios recientes que revalorizan al café como una bebida funcional, capaz de aportar beneficios cognitivos y cardiovasculares cuando se consume de manera responsable. En palabras de los científicos: “El secreto no está en dejar el café, sino en aprender a tomarlo bien”.







