En 2025, el turismo receptivo se consolida como un sector estratégico para la economía argentina, con ingresos estimados en 8.500 millones de dólares hasta agosto, según datos del Ministerio de Turismo. Este crecimiento refleja la recuperación postpandemia y la atracción de visitantes extranjeros, principalmente de Brasil, Estados Unidos y Europa, interesados en destinos naturales, culturales y gastronómicos. La actividad turística representa alrededor del 3,5% del PBI y genera más de 600.000 empleos directos e indirectos.
Las provincias de CABA, Mendoza, Salta y Bariloche son los principales destinos elegidos por turistas internacionales. La Ciudad de Buenos Aires se destaca por su oferta cultural y gastronómica, mientras que las regiones de montaña y nieve atraen viajeros por actividades al aire libre. Además, la Patagonia continúa consolidándose como un polo turístico de naturaleza y aventura, con un crecimiento de arribos internacionales superior al 20% respecto al año anterior, según la Cámara Argentina de Turismo.
El turismo interno también registra un repunte sostenido, impulsado por los fines de semana largos y la flexibilización de tarifas aéreas. Datos del INDEC muestran que los argentinos realizaron más de 50 millones de viajes dentro del país en los primeros ocho meses del año, generando ingresos por 1.800 millones de dólares. Este dinamismo contribuye a sostener la actividad en hoteles, restaurantes, transporte y comercios locales, especialmente en localidades de menor densidad poblacional.
La inversión privada en infraestructura turística ha crecido significativamente. Nuevos hoteles, complejos de cabañas y parques temáticos se han inaugurado o están en construcción en distintas provincias. Estas obras no solo aumentan la capacidad de alojamiento, sino que también generan empleo directo e indirecto, fortaleciendo las economías regionales y promoviendo la descentralización de la actividad turística.
El contexto internacional también favorece al turismo argentino. La depreciación del peso frente al dólar y el euro hace que el país sea un destino más competitivo para los visitantes extranjeros, quienes buscan experiencias de calidad a costos relativamente menores que en otros destinos internacionales. Este efecto se refleja en un aumento en el promedio de estadías y en el gasto por visitante, que ha subido un 12% interanual.
Sin embargo, el sector enfrenta desafíos, entre ellos la necesidad de mejorar la conectividad aérea y terrestre, así como la calidad de los servicios. La modernización de aeropuertos, rutas y transporte público son prioridades para garantizar una experiencia turística satisfactoria y segura. El gobierno nacional y las provincias trabajan en conjunto para implementar programas de capacitación y certificación de calidad en hoteles y restaurantes.
De cara a los próximos años, el turismo se perfila como un motor clave para la recuperación económica y la generación de empleo en Argentina. La combinación de atractivos naturales, culturales y gastronómicos, sumada a inversiones estratégicas y políticas de promoción internacional, permitirá al país consolidarse como un destino competitivo y sostenible, capaz de atraer cada vez más visitantes de todo el mundo.






