Marcos Díaz, quien estuvo prófugo durante cuatro años, fue capturado en un campo del Departamento Diamante. Se lo acusa de ser nexo financiero en una organización narco. Su relación con los dirigentes del Paraná Rowing Club, implicados en una trama de corrupción, suma nuevas conexiones al caso.
Marcos Díaz desapareció del radar de amigos y compañeros del Paraná Rowing Club en 2020. La pandemia había impuesto el aislamiento, pero con el tiempo, su ausencia se volvió un misterio. Este sábado, tras conocerse su captura en un camino rural cerca de Strobel, muchos recordaron su estrecho vínculo con los hermanos Claudio y Marcelo Tórtul, y Daniel Carbonell, dirigentes del club y procesados por el pago de coimas en la causa de Securitas y Enersa.
Díaz, nacido en Lincoln, provincia de Buenos Aires, vivía bajo una identidad falsa como “Rafa Lewis”. Llevaba una vida solitaria, aunque realizaba viajes frecuentes a Rosario. Su detención estuvo a cargo de la División Antidrogas de la Policía Federal y el fiscal Matías Scilabra, de la PROCUNAR de Rosario. Este lunes será indagado por su rol en la organización criminal liderada por el peruano Julio Rodríguez Granthon, proveedor de Los Monos.
Según la investigación, Díaz operaba como valijero entre la financiera del exdirector de Terminal Puerto Rosario, Gustavo Shanahan, y los búnkeres de droga en Villa Banana y otros barrios de Rosario. Transportaba dólares desde Buenos Aires, los cambiaba en una cueva financiera y los distribuía. Su papel fue clave en la estructura de lavado de dinero, al punto de que la justicia lo considera una pieza fundamental del engranaje del narcotráfico.
El mundo del rugby le sirvió como plataforma de contactos. Shanahan, actualmente preso, declaró que conoció a Díaz en ese ámbito, cuando jugaba en el Club Atlético Plaza Jewell de Rosario. En 2015, el rugbier fichó para el Paraná Rowing Club y se integró rápidamente al círculo de los Tórtul y Carbonell. Incluso mantuvo una relación sentimental con la hija de este último.
Pero la relación iba más allá del deporte: Díaz sumó a Paraná como otro punto en su circuito de traslado de dinero. En esos años, los Tórtul y Carbonell manejaban grandes sumas provenientes de los sobornos de Securitas a funcionarios de Enersa, fondos que debían ser convertidos en dólares. La amistad con Díaz resultó clave para esas operaciones.
Las conexiones que surgen tras su detención son múltiples. Entre ellas, su vínculo con un exjugador del Rowing, familiar directo de Alejandro Cis, exgerente de Logística de Enersa y también procesado en la causa de corrupción.
Díaz permanece detenido en la sede de la Policía Federal de Rosario y será trasladado al Juzgado Federal para su declaración. Se espera que quede preso junto a Shanahan y enfrente una posible condena junto a Rodríguez Granthon, quien aguarda su juicio en el penal de Ezeiza.
La jueza Sandra Arroyo Salgado, que investiga el esquema de sobornos de Securitas, podría solicitar información sobre este caso para cruzar datos con su expediente. Desde la detención en Paraguay de Edgardo Kueider, la magistrada ha puesto el foco en Entre Ríos. En el celular de Claudio Tórtul ya encontró comunicaciones con el exsecretario general de la Gobernación durante la gestión de Gustavo Bordet, lo que sugiere un posible rol en el armado de licitaciones para la empresa energética provincial. Ahora, con la caída de Díaz, podría haber más conexiones por descubrir.







