Con el regreso de las clases, 2.9 millones de estudiantes de diferentes niveles optaron por modalidades virtuales, marcando una tendencia que comenzó a ganar terreno en 2020. Este fenómeno trae consigo tanto desafíos como oportunidades en el aprendizaje de los jóvenes.
A pesar de que la educación presencial ha comenzado a restablecerse, los recursos tecnológicos siguen jugando un papel fundamental en el día a día de los estudiantes. La necesidad de acceso a internet y equipos adecuados se ha convertido en una prioridad para muchos hogares.
Los profesores también se han visto en la obligación de adaptarse a nuevas formas de enseñanza. La capacitación en herramientas digitales fue esencial para que pudieran seguir con sus clases de manera eficiente, a pesar de las limitaciones iniciales.
El balance final de este proceso es mixto: mientras algunos estudiantes aprovecharon al máximo las ventajas de la modalidad virtual, otros enfrentaron obstáculos como la falta de conectividad o apoyo en casa. Sin embargo, la pandemia demostró la importancia de integrar las nuevas tecnologías en el futuro de la educación.







